En la Argentina, los drones adquieren una importancia estratégica por la extensión del territorio y la diversidad de sus actividades. Aunque no existe un censo público único y actualizado que reúna los equipos recreativos, profesionales, industriales, estatales y agrícolas, las estimaciones del sector ubican el parque en aproximadamente 10.000 drones en circulación.

Se utilizan en fotografía y en producción audiovisual, en topografía y en cartografía, en inspección de infraestructura y de energía, en minería, en seguridad, en emergencias, en ambiente, en investigación, en logística y en producción agropecuaria.

Dentro de ese universo, la agricultura constituye uno de los segmentos de mayor crecimiento. Se estima que ya existen más de 2.000 drones agrícolas operativos en el país, destinados principalmente a pulverización, distribución de sólidos, siembra, monitoreo y relevamiento multiespectral. La cifra muestra que el dron agrícola ya no es una tecnología experimental, sino una herramienta productiva incorporada por contratistas, productores y empresas de servicios.

En el norte argentino no existe todavía un registro público consolidado por provincia. A partir de las ventas acumuladas, de la actividad de distribuidores y prestadores y de la presencia observada en Tucumán, en Salta, en Jujuy, en Santiago del Estero, en Catamarca y en otras provincias del norte, se estima que operan aproximadamente 600 drones agrícolas. Su utilización crece en caña de azúcar, en citrus, en soja, en maíz, en poroto, en tabaco, en horticultura, en frutales, en pasturas y en cultivos de zonas de difícil acceso.

Para Tucumán y la región, esta expansión representa una oportunidad concreta: puede mejorar la competitividad, generar nuevos servicios y empleos especializados y vincular a empresas, a universidades, a organismos públicos y a productores. La diversidad agroindustrial, ambiental, urbana, minera y energética del NOA convierte al territorio en un espacio especialmente favorable para desarrollar estas aplicaciones.

El desafío no es solamente incorporar equipos, sino formar personas capaces de utilizarlos con seguridad, transformar los datos en decisiones y desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades de cada territorio. En ese contexto, el Congreso Internacional de Drones 2026 buscó posicionar a Tucumán como punto de encuentro regional para el conocimiento, para la innovación y para la cooperación.